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Un robo creativo

Grifo robadoHace unos días me sucedió algo que entre gracioso y singular, me permitió aplicar algo de creatividad. Estoy seguro será útil como ejemplo de cuanto sirve desarrollar la misma y su aplicación para situaciones de lo mas extrañas, además de agregar un poco de humor a tu día.

Resulta que estaba volviendo de la oficina cuando me di cuenta que el frente de mi casa estaba transformado en una laguna: me habían robado el grifo de agua. Esto provocó que el tubo de agua que quedó descubierto se volviera un geiser inagotable y continuo, inundándolo todo. Un poco malhumorado pero con risa entre mis dientes por la peculiaridad del asunto (¿quien demonios se roba un grifo?), cerré la llave general de agua. Pero entonces surgió el problema: siendo las 21 horas, con todos los comercios dedicados a vender este tipo de materiales cerrados, ¿Cómo cerraría el tubo donde estaba la salida de agua para poder abrir la llave general, y de esta forma bañarme?

Decidí que no iba a renunciar a mi baño, y por lo tanto acudí al supermercado mas cercano para ver que podía encontrar. En este compré cinta de cañería, pero no encontré nada más útil. Acudí a otro, y allí compré desde pegamento hasta dos tipos de empates de jardinería, pensando en que algo de esto iba a servir. Cuando llegué a mi casa, me di cuenta que nada de esto iba a solucionar el problema por si sólo. Busqué un poco más entre la cocina, el baño y el dormitorio, y cuando lo vi para mí fue el santo grial: un tapón de una botella de Champagne. No se si habrán notado, pero este tipo de tapón tiene la particularidad de que se aferra mas cuanta mas presión se le ejerza desde el centro por la parte interna. No llegaba a cubrir toda la rosca del tubo de agua, pero si la mayor parte.

Entonces entre pegamento de contacto de fontanería ( fontanería significa plomería en algunos países), tapón de botella y un poco de cinta realicé un hermoso cierre improvisado. Tuve que colocar un poco de pegamento antes sobre la figura interior de la rosca, para que este al secar se “agarrara” de la misma; de otra forma, el tapón de botella podía salir despedido. La cinta la puse luego a modo de protección, para que no permitiera el movimiento del tapón con el pegamento, cuando la presión del agua hiciera su trabajo sobre estos. Luego de esperar unos 20 minutos a que secara el pegamento, el artefacto demostró ser solución: encendí la llave de agua general y ¡ni una gota se derramaba por la salida!

Nota: la foto que está arriba y a la derecha en el artículo es el artefacto construido funcionando. Hasta el día de hoy este se encuentra evitando que se derrame el agua.

Si tienes alguna acnédota, experiencia o situación donde hayas aplicado tu creatividad de forma significativa, resulte peculiar y quieres compartirla, envíamela a mi email que con todo gusto la publicaremos. ¡Anímate! Recuerda que no es necesario colocar tu nombre, puede ser publicada de forma anónima (solo hazme saber que así lo deseas).

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